Senadores de Juntos por el Perú, Ahora Nación y Buen Gobierno abandonaron la sesión en protesta inmediata. Denuncian el fujiatropello en el Senado contra una cuestión de orden planteada por la senadora Patricia Iturregui.
La sesión extraordinaria buscaba aprobar el dictamen que amplía a 28 puntos las facultades legislativas para Keiko Fujimori. La oposición denuncia la desnaturalización del proyecto original que fue aprobado por los Diputados.
Esta retirada dejó al fujimorismo y sus aliados completamente solos en la discusión. El acto evidenció el autoritarismo desplegado en la Comisión de Constitución presidida por el fujimorista Carlos Mesía.
El rechazo 7 a 0 y la fuga de la oposición
La cuestión de orden presentada por la senadora Patricia Iturregui buscaba definir los límites constitucionales de actuación del Senado antes de continuar con el debate. Los votos hablaron.
Primera votación: Seis senadores votaron a favor de la cuestión de orden. Cinco senadores votaron en contra. El presidente de la comisión, Carlos Mesía, consideró rechazado el pedido pese al resultado.
Nueva votación y protesta: Se impuso una rectificación que terminó con cero votos a favor y siete en contra. Ante esta maniobra, los legisladores de la oposición se retiraron del recinto.
Este fujiatropello en el Senado evidencia que el fujimorismo ignora sistematicamente las advertencias de la minoría. Mesía impuso su voluntad por encima del reglamento.
El trasfondo: 8 puntos extra para blindar al Ejecutivo
El enfrentamiento ocurre en un momento decisivo para el oficialismo. La Comisión debate un dictamen que busca introducir ocho puntos adicionales.
Estos puntos modifican sustancialmente el pedido de facultades legislativas ya aprobado por los Diputados. Incluyen medidas de seguridad ciudadana y la participación de las Fuerzas Armadas en prisiones.
También proponen el fortalecimiento del sistema de inteligencia. Además, buscan acelerar autorizaciones para proyectos de infraestructura.
Una disputa que pone a prueba la bicameralidad
La discusión afecta directamente el equilibrio de poderes del nuevo sistema bicameral. La oposición advierte sobre este grave riesgo institucional y exigen reglas claras para impedir que el Senado desconozca el trabajo de Diputados.
Sin embargo, el oficialismo defiende su capacidad de revisión absoluta. Ignoran que esta práctica desnaturaliza el dictamen original de manera flagrante.

































































