Opinión
Hildebrant: ¿Qué periodista de Willax le escribió, lo que casi no podía leer este infeliz?

Opinión
«Es una dictadorzuela frágil»: Psicoterapeuta Carmen González desnuda el narcisismo de Keiko
La reconocida psicoterapeuta Carmen González desnuda el narcisismo y la fragilidad de Keiko Fujimori. De la «mano dura» a pedir milagros ante el Fenómeno del Niño, el diagnóstico psicológico revela una presidenta sin sensibilidad para gobernar.

La reconocida psicoterapeuta Carmen González ha lanzado un diagnóstico demoledor sobre la presidenta. Según su análisis, Keiko Fujimori oculta su inseguridad emocional detrás de una fachada militar y autoritaria.
El narcisismo heredado y la falta de sensibilidad
La especialista advierte que Keiko carece de desarrollo personal y de la sensibilidad necesaria para sentir al país. Se ha identificado con la parte narcisista y prepotente de su padre, ocultando sus propias fragilidades.
Esta falta de conocimiento emocional la lleva a rodearse de asesores cuestionados. No busca equipos técnicos capaces, sino cómplices que validen su inseguridad interna.
De la «mano dura» a la impotencia ante el desastre
Esta insensibilidad se evidencia brutalmente en su respuesta ante los desastres naturales. En lugar de activar protocolos estatales, sugiere evacuar y confía en que «limpiar los ríos» sea suficiente.
Peor aún, delega la protección del Estado a la fe, pidiendo milagros a Dios, la Virgen y al Señor de los Milagros. Un gobierno no se gestiona con rogativas, sino con prevención, infraestructura y obras.
El autoritarismo como máscara de la inseguridad
La psicoterapeuta advierte que su voz firme y sus amenazas a la oposición son una fachada. Es la reacción de quien no tiene fuerza interna y necesita imponer miedo para sentirse poderosa.
Esta dinámica se alinea con lo admitido por su propio vicepresidente, Micky Torres. Él confesó que las facultades legislativas no son por seguridad o El Niño, sino para imponer su plan de gobierno obstruccionista.
Medidas facilistas para un país en cuidados intensivos
Expulsar estudiantes o cerrar el Congreso son medidas facilistas de quien no sabe gobernar. El país no necesita más «órdenes» sin justicia, sino un Estado que atienda a los millones que se acuestan con hambre.
La doctora González es clara: no se puede dirigir una nación en crisis sin haber sanado las propias heridas. Mientras tanto, el gobierno sigue priorizando la escenografía militar sobre la vida de los más vulnerables.
Vale señalar que gobernar un país en cuidados intensivos requiere sensibilidad, no show mediático. Pedir milagros no es una política de Estado, es la confesión de una incapacidad absoluta para liderar.
Opinión
De «perros» a «Movadef»: Keiko Fujimori «amenaza» a JPP con las Fuerzas Armadas en medio de su «Plan Bukele»
Desde el Pentagonito Keiko Fujimori utilizó su «Comando Unificado» para lanzar un mensaje intimidatorio contra la oposición por el Caso Maraví. Flanqueada por militares, tanques y helicópteros, Fujimori recrudeció su retórica autoritaria, evocando los peores fantasmas de la dictadura de su padre.

Hay amenazas en la política que no necesitan gritar para ser letales; basta con que se hagan visibles en silencio.
La reciente conferencia sobre los supuestos primeros logros de su rimbombante Comando Unificado debía ser, por su propia naturaleza, un acto técnico, institucional y sobrio. Sin embargo, Keiko Fujimori decidió convertirlo en un mitin de intimidación.
Fujimori apareció flanqueada por militares con armas largas. Más allá de la supuesta «seguridad», ese despliegue bélico en un recinto civil funcionó como una amenaza sutil pero inequívoca a la oposición y a la prensa: el Estado soy yo, y tengo la fuerza.
Bajo la sombra de esos fusiles, el discurso buscó reescribir la realidad. Su objetivo: blindar a su ministro del Interior, César Astudillo. Horas antes, él había agredido verbalmente a la senadora Ruth Luque en el Congreso
«Y yo aquí le expreso mi total respaldo y gratitud por su valentía. Ministro, los perros ladran, es una señal de que estamos avanzando»
Con esta frase, la investigada por lavado de activos, normalizó la prepotencia de su ministro. Además, deslegitimó el control político de la oposición. Redujo a los legisladores fiscalizadores a la categoría de ‘perros‘ que estorban su supuesto ‘avance’.«
Poco después, dentro de ese mismo discurso institucional, Fujimori complementó su postura confrontando directamente a la facción opositora de Juntos por el Perú, bancada a la cual pertenece el senador Íber Maraví, con la siguiente declaración:
«Hay que pensar si estamos del lado de la violencia o de la paz; de los agresores o de las víctimas; del Movadef y Sendero Luminoso, o de las Fuerzas Armadas y de Chavín de Huántar»
Este teatro de la intimidación no se limitó a los fusiles. La aliada de Donald Trump usó la escenografía completa de su «Plan Bukele» un despliegue de tanques, helicópteros, maquinaria de guerra, batallones de militares, policías y hasta perros de ataque. Una parafernalia bélica importada de Centroamérica que buscaba amedrentar a la opinión pública y preparar el terreno para la represión, bajo el pretexto de combatir el supuesto «narcoterrorismo».
El Pentagonito: el escenario del crimen durante la dictadura.
El perfil de los agresores.
Para comprender la gravedad de este espectáculo, es imperativo recordar que los protagonistas de esta farsa no son figuras impolutas, sino personajes cuyas trayectorias están signadas por graves cuestionamientos judiciales y condenas ejecutoriadas:
Keiko Fujimori arrastra un historial judicial que la persigue como una sombra. Investigada por el Equipo Especial Lava Jato por lavado de activos y organización criminal, y por los casos Cócteles. Su libertad se sostiene sobre frágiles tecnicismos legales, mientras mantiene un patrón de obstrucción y copamiento de sectores de la justicia, la Fiscalía y el propio Tribunal Constitucional, que anuló el escandaloso caso Cócteles.
César Astudillo: El ministro del Interior es un general en retiro bajo la lupa de la justicia. Investigado en el caso «Gasolinazo»por organización criminal y peculado agravado, existe un pedido fiscal formal de 36 meses de prisión preventivaen su contra, curiosamente el caso fue archivado en agosto de 2026.
Francisco Giampietri: El senador de Renovación Popular que retó a su colega Íber Maraví a «arreglar las diferencias en la calle», es s un almirante en retiro con un pasado judicial cuestionado.
En noviembre de 2000, siendo edecán de Alberto Fujimori, ejecutó el ilegal operativo del «Caso del Falso Fiscal«. Junto al coronel José Tantaleán, transportó decenas de maletas y cajas con evidencia incriminatoria de Vladimiro Montesinos.
Por este atropello a la institucionalidad, fue condenado inicialmente a cuatro años de prisión, aunque luego resultó absuelto en 2006 tras complejos debates legales. Un antecedente que desnuda su histórico uso de la fuerza al margen de la ley, hoy disfrazado con un escaño en el Senado
El fantasma de la dictadura.
Este despliegue de fuerza cobra una dimensión siniestra al recordar que no es un hecho aislado, sino la reedición de un guion macabro. La imagen de una mandataria rodeada de tanques, aviones y fusiles evoca inevitablemente el fantasma de la dictadura de su padre, Alberto Fujimori.
El exdictador, condenado por corrupción y graves violaciones a los derechos humanos, utilizó a las Fuerzas Armadas para imponer su voluntad, someter a la ciudadanía y disolver las instituciones democráticas. La heredera política ha decidido reciclar los peores métodos de los años 90, disfrazándolos de una supuesta «mano dura» y utilizando la solicitud de facultades legislativas para saltarse los debates y gobernar por decreto.
Vale señalar que, mientras el Congreso evalúa este pedido de facultades, tiene la responsabilidad histórica de decir «no». Negarlas no es obstruccionismo; es el último dique de contención frente a un autoritarismo que confunde el mando con la imposición y el Parlamento con la calle. La República no puede ser rehén de quienes, amparados en el legado de una dictadura sanguinaria, buscan borrar la verdad material para gobernar desde su propia ficción
Opinión
Keiko Fujimori derrotada: López Aliaga hegemoniza Lima mientras la izquierda se desintegra. Elecciones Regionales Municipales 2026
El boca de urna no deja lugar a eufemismos: el fujimorismo no ganó ninguna alcaldía distrital en la capital. Mientras Renovación Popular absorbe el voto conservador con el 31.2%, la izquierda se debate entre la atomización y el espejismo, incapaz de capitalizar el desencanto ciudadano.

Los primeros resultados a boca de urna y los conteos preliminares de las elecciones regionales y municipales 2026, no dejan lugar a eufemismos ni a narrativas de «resistencia». Con la frialdad de los números, la derrota estructural de Keiko Fujimori y su maquinaria. Fuerza Popular es un hecho, no solo perdió; fue barrida del mapa político de la capital, demostrando que su marca es hoy un cascarón institucional que sobrevive en los estudios de televisión, pero muere en la urna.
El colapso fujimorista y la dinamita de Keiko
El desastre no es solo electoral, es de imagen. Keiko Fujimori no solo perdió las urnas; dinamitó su propio capital político a una velocidad vértigo. Según sondeos publicados por El Comercio, la lideresa de Fuerza Popular vio su imagen desplomarse a un rango entre el 15% y el 18% en tan solo dos meses, un suicidio político que condenó a sus candidatos al arrastre.
En Lima Metropolitana, el candidato de su partido se estancó con un 21.3% de las preferencias preliminares. Pero la cifra más demoledora es su traducción territorial: ninguno de sus candidatos logró imponerse como alcalde en los distritos de la capital. La maquinaria clientelar que alguna vez garantizó victorias locales se ha desintegrado, dejando a la cúpula fujimorista hablando sola en un país que ya no le teme, sino que la ignora.
López Aliaga y la hegemonía conservadora en la capital
Mientras el fujimorismo se desangra, Rafael López Aliaga (Renovación Popular) no solo ganó; hegemonizó. Con un contundente 31.2% de las preferencias a boca de urna en Lima, el exalcalde consolidó su posición como el nuevo centro de gravedad del conservadurismo peruano. Su victoria confirma un trasvase histórico: el votante de derecha migró hacia una propuesta que supo vender una estética de «mano dura» más fresca, dejando a Fuerza Popular como un socio menor y prescindible.
El desierto regional: el triunfo de los movimientos locales
El panorama fuera de la capital es aún más desolador para los partidos nacionales. De las 25 regiones del país, 20 irán a una segunda vuelta, evidenciando una fragmentación del voto que el fujimorismo y la derecha tradicional fueron absolutamente incapaces de capitalizar.
El verdadero ganador de la noche no es un partido con sede en Lima, sino el regionalismo. Fuerza Popular no logró imponerse en las gobernaturas, quedando relegada a un papel testimonial frente a movimientos locales y alianzas ciudadanas que sí lograron leer el pulso de sus territorios, según reporta La República. Donde antes el partido morado desplegaba una red de operadores, promotores y clientelismo, hoy solo quedan estructuras fantasmas, incapaces de competir con la maquinaria de las organizaciones regionales o con el voto de castigo que buscó alternativas distintas.
La izquierda: entre la atomización y el espejismo
Si el panorama de la derecha es una reorganización hegemónica, el de la izquierda es un cementerio de siglas. Agrupaciones como Juntos por el Perú no consiguieron encabezar ninguna candidatura para la Alcaldía de Lima Metropolitana. El campo progresista se debate en una fragmentación crónica. Mientras figuras como Verónika Mendoza intentan reposicionarse desde bastiones regionales como Cusco (donde obtiene un 33.7% según primeros sondeos)
El proyecto de una izquierda nacional unificada sigue siendo una quimera. Incapaz de presentar un frente común o de capitalizar el profundo desencanto ciudadano con la gestión actual, la izquierda ha permitido que el debate público sea secuestrado exclusivamente por las distintas facciones de la derecha.
Conclusión
Cuando una maquinaria política sobrevive de sus glorias pasadas pero es incapaz de ganar una sola alcaldía distrital, y cuando su lideresa pierde más de la mitad de su capital político en ocho semanas, deja de ser un actor político para convertirse en un fantasma. Los resultados preliminares de este 4 de octubre no solo entierran el sueño fujimorista; desnudan la soledad de un sistema donde el ciudadano ha optado por blindar sus territorios con movimientos regionales, mientras los partidos nacionales se pudren en su propia irrelevancia.

Bolivia3 semanas agoBolivia caso Cerimedo: Diplomático peruano involucrado en presunta compra de votos para destituir al fiscal Mariaca
Opinión1 semana agoDe «perros» a «Movadef»: Keiko Fujimori «amenaza» a JPP con las Fuerzas Armadas en medio de su «Plan Bukele»

Mundo PEX2 semanas agoESCÁNDALO: Cancillería blindó a la nuera de Boluarte por falsedad ideológica y sancionó a víctima del consulado en Miami

Mundo1 mes agoCaso Cerimedo: JP plantea Comisión para investigar presunta manipulación electoral en favor de Keiko.
Mundo PEX2 meses agoPeruanos en el exterior denuncian a cancillería: Exigen voto electrónico para elecciones de Consejos de Consulta.
Mundo PEX2 meses ago¡Escándalo! SERVIR concluye que Cancillería expuso a sus trabajadores a riesgos de vida en consulado de Miami.

Politica1 mes agoChina Polo: Ejecutan a balazos a periodista en Áncash tras denunciar plan de silenciamiento policial
Opinión3 días ago«Es una dictadorzuela frágil»: Psicoterapeuta Carmen González desnuda el narcisismo de Keiko





