Susy Aponte Polo fue ejecutada en Caraz. Días antes denunció que el director de Investigación Criminal de la PNP, Víctor Revoredo, ordenó un plan para acallarla. Un crimen que desnuda la impunidad estructural.
Susy Isabel Aponte Polo, de 45 años, conocida en los medios como “La China Polo”, fue asesinada a balazos ayer por la tarde en las inmediaciones del mercado La Explanada, en la provincia de Huaylas, Áncash. La comunicadora y candidata al Gobierno Regional por el movimiento Socios por Áncash recibió múltiples impactos de bala mientras desplegaba su agenda proselitista.
El Hospital San Juan de Dios de Caraz solo pudo certificar lo que el estruendo de los disparos ya había sentenciado. Mientras la Policía Nacional celebra la captura de un presunto implicado y la incautación de un arma de fuego, investigan un presunto feminicidio.
La advertencia macabra: un plan policial para acallarla.
La muerte de Aponte Polo no tomó por sorpresa a quienes seguían el rastro de sus investigaciones. Hace apenas cinco días, la periodista alzó la voz en sus propios espacios para denunciar un cerco de muerte. Con la crudeza que la caracterizaba, advirtió públicamente que el director de Investigación Criminal de la Policía Nacional del Perú (DIRINCRI), el general Víctor Revoredo, habría orquestado un plan deliberado para acallarla.
«No me van a dejar hablar», había sentenciado en sus últimas transmisiones, señalando con nombre y apellido al alto mando policial como el presunto autor intelectual de un atentado inminente. la China Polo había anunciado la difusión de un nuevo reportaje de investigación que, según fuentes cercanas a su círculo íntimo, destapaba una red de corrupción y contrataciones fantasma que involucraba a altos funcionarios de la región y la propia institrución policial.






















































