El día en el que el cantante Fabio Andrés Legarda murió, el 7 de febrero, se estrenó el video de su sencillo Nutella a las 8:00 de la noche.
Treinta mil personas estaban conectadas en la página esperándolo, la mayoría de ellas dejaban mensajes de condolencias. Sus cuentas en Instagram y Twitter también sumaron miles de Me gusta, comentarios y seguidores ese día y los siguientes.
El profesor de psicología de la Universidad San Buenaventura, Andrés Felipe Marín Cortés, especializado en temas de ciberpsicología, está iniciando una investigación con la Unidad de Duelo de la Funeraria San Vicente sobre las implicaciones del uso de Facebook en el proceso de duelo. Han buscado las expresiones emocionales en esta red y hasta ahora, entre lo novedoso que han hallado, está el cambio de formato, pues postearles un mensaje a los fallecidos, ponerles una canción o una foto, es el equivalente a lo que se ha hecho de manera análoga como escribirles una carta, ir al cementerio a hablarles, mirar un álbum con sus fotos o escuchar música pensando en ellos.
Otra novedad, cuenta el docente, es que algunas personas que están pasando por este proceso “regresan a psicoterapia porque Facebook, mediante su herramienta de recuerdos, trae a esos seres queridos a la memoria y esto ha despertado nuevas emociones que ya estaban tramitadas”. Aunque la red social tiene una herramienta para evitar que esto suceda (el botón de preferencias en la sección de recuerdos), Marín cuenta que la mayoría de las personas que han hecho parte de su investigación lo desconoce, pero que es importante conocerlo, porque de esa manera evitarían que la red traiga a colación publicaciones que impliquen a los fallecidos.
A su vez, esto se puede evitar cerrando los perfiles de las personas, solo que surge otra pregunta: ¿es bueno tomar esa medida? Para el docente, a la gente le gusta recordar a sus muertos como cuando estaban vivos; por lo tanto, postean las fotos en las que se ven felices, las canciones que disfrutaban, entre otras cosas. Y aunque algunos podrían opinar que quien incurra en esos comportamientos estarían actuando de una manera extraña, Marín asegura que lo único que está cambiando es el medio y destaca que eso se ha hecho históricamente, pero de manera análoga.
Es difícil generalizar si está bien o mal cerrar los perfiles, comenta el docente. A algunos les puede resultar útil, como forma de expresar las primeras emociones vinculadas al duelo. Sin embargo, a otros podría afectarlos, por eso la recomendación de Marín es tomar esa decisión acompañándose de un profesional. Revisando la situación individual.
Con los famosos es distinto. Casi un mes después, los perfiles de Legarda siguen abiertos. También los de decenas de famosos fallecidos: Juan Gabriel, Prince, David Bowie o el de la actriz Carrie Fisher. Según el docente, el fin es conservar su legado o hay detrás un asunto de marketing, pues después de la muerte se siguen moviendo discos, canciones y películas, por eso se conservan abiertos.




































