Los venezolanos que han emigrado al país Peruano declaran que todo es posible si se hace el esfuerzo y que todos podemos tener un nuevo comienzo si no los proponemos.
Ellos escaparon del infierno en el que se ha convertido su país , sabían que el camino era difícil, pero querían vivir y no se dieron por vencidos. Hoy aseguran que la solidaridad del Perú les enseñó que siempre se puede volver a empezar. Ellos explotaron al máximo las pocas oportunidades que recibieron y ahora son personas exitosas. Su esfuerzo les ha permitido cumplir sus sueños en esta tierra, a la que consideran su segundo hogar.
Ellos rechazan los actos delincuenciales de los que han sido protagonistas algunos de sus compatriotas en nuestro país, toman distancia y dicen que los venezolanos no solo son personas buenas, sino emprendedoras y con muchas ganas de triunfar. Esperan, con su trabajo, crear oportunidades para peruanos y venezolanos.
Elisa Toro Fernández (25) Odontóloga
Mi país se tornó muy peligroso por la crisis, pero fueron dos situaciones críticas las que me hicieron venir al Perú. La primera fue el secuestro de mi padre en 2011. Le robaron el carro y tuvimos que pagar US$8,000 para que lo liberen luego de tres días. La segunda fue que golpearon a mi madre cuando estaba en la fila del supermercado comprando pollo. Como solo quedaban tres piezas y había gente esperando, todos se le fueron encima porque hay escasez de este producto tan básico.
Ricardo Padilla Zanabria (27) Contador público
Entendimos que estaba todo fuera de control cuando encañonaron a mis padres y a mi hermana de 16 años y los mantuvieron secuestrados durante 24 horas. Tuvimos que pagar mucho dinero para que los liberen. Luego nos enteramos de que los autores eran policías.
Mis padres son peruanos y llegaron a Venezuela cuando tenían 18 años para hacer negocios. Teníamos varios locales donde vendíamos relojes importados, pero todo se vino abajo por la crisis. De tener seis tiendas y contar con 40 colaboradores, pasamos a un solo local con seis trabajadores. Al ver esto, mi familia y yo decidimos emigrar a diferentes países. Llegué al Perú en 2014, poco tiempo después de culminar mi carrera en Venezuela.
Comencé a trabajar como administrador en un hotel de Miraflores, pero –voluntariamente– también preparaba desayunos y hacía limpieza, porque mis padres me enseñaron a empezar desde abajo. Ya tengo un contrato de cinco años. He podido traer a mi familia completa y nuestra intención es quedarnos en esta tierra solidaria.




































