La corporación cósmica rusa Energia ha anunciado una noticia anual de 2017, que incluye datos sobre el incremento de un módulo de descenso para expediciones tripuladas a la superficie de la Luna. Los expertos de la corporación formularon un esquema en donde estos elementos del módulo seran enviados a la estación orbital Lunar Orbital Platform-Gateway, y de esta forma serán ensamblados por cosmonautas.
El proyecto supone la creación de una estación modular habitada en la órbita lunar, que se utilizará tanto para estudiar la Luna como para prepararse para futuras misiones a cuerpos espaciales más lejanos, como Marte.
Inicialmente, el envío de los módulos y la tripulación, incluida la rusa, se llevará a cabo utilizando el cohete SLS, que debe realizar el primer vuelo hasta 2020. Posteriormente, Rusia planea usar su propio cohete portador súperpesado, que está programado para ser probado en 2028, y una nave espacial tripulada que debe realizar el primer vuelo no tripulado en 2022.
La corporación anunció en el informe que había comenzado a trabajar en el envío de astronautas a la superficie de la Luna.
El lanzamiento del cohete súperpesado ruso a Lunar Orbital Platform-Gateway se realizará en dos etapas. Entre 2028 y 2032 se utilizará la primera versión del cohete que podrá llevar 20 toneladas de carga útil a la órbita de la Luna. En la segunda etapa, que se realizará entre 2032 y 2035, se llevarán a cabo los lanzamientos para la construcción de una base en la superficie de la Luna. Para ello se utilizará la segunda versión del cohete.
El plan de Putin consiste en enviar para el 2019 los primeros módulos a Marte, como sondas y rovers, para concretar las misiones tripuladas de astronautas en un futuro no muy lejano. Aunque no explicó cómo lo haría con una ventana de tiempo tan corta y con objetivos multtiples tan complejos.




































