EEUU ordena a Guaidó boicotear el diálogo en Venezuela

El canciller venezolano, Jorge Arreaza, culpa a EEUU de ordenar a la oposición el abandono edl diálogo en el país.

En una entrevista exclusiva concedida el miércoles a la cadena HispanTV, Arreaza recordó la última ronda de diálogos entre la oposición y el Gobierno de Caracas, celebrada en febrero de 2018 en la República Dominicana, para después lamentar que la derecha abandonó en su momento las negociaciones bajo las presiones de EE.UU.

“Cuando llegó la delegación de la oposición dijo que no firmamos el acuerdo (…) En ese momento se activó este plan por parte de países occidentales de desconocimiento de las elecciones, desconocimiento de la Constitución, desconocimiento del presidente (Nicolás) Maduro”, señaló.

Con esta medida, Washington pretendía suscitar un desorden social y una sublevación militar en Venezuela, denunció Arreaza, antes de asegurar que este nuevo plan injerencista de EE.UU. va en fracaso, pues, recalcó, el Gobierno de Caracas está con mucha paciencia con su pueblo y afrontará tal situación.

Venezuela encara una gran crisis política, alimentada abiertamente desde Washington, que reconoció como “presidente interino” a Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional (AN) de la República Bolivariana —de mayoría opositora y declarada en desacato en 2016.

Las autoridades venezolanas han indicado en reiteradas ocasiones que el motivo “oculto” del posicionamiento estadounidense es el “deseo de apoderarse de los ricos recursos naturales de Venezuela”.

La oposición venezolana busca llevar adelante el plan golpista de EEUU

Por otro lado, el ministro venezolano de Exteriores, ha señalado que el Ejecutivo de Caracas apuesta por el diálogo a fin de que exista un mejor entendimiento. “El Gobierno del presidente Maduro ha sido el más abierto al diálogo. El propio presidente ha hecho más de 400 llamados públicos”, indicó.

No obstante, lamentó, es la oposición la que no quiere dialogar, y pretende llevar adelante el plan golpista de EE.UU. y derrocar a Maduro, maquinaciones que, según destacó, fracasarán y no podrán lograr sus metas.

“No queremos imponer el producto del diálogo. Hay que sentarse, hay que revisar la Constitución, hay que escucharse, hay que tratar de entenderse (…) y cualquier destino que tenga el diálogo debe ser acordado en la mesa”, insistió.

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