Perú: Apra se convierte en un aniquilador de aliados políticos

La actual coyuntura política requiere de varias lecturas y la izquierda tiene en Gonzalo García Núñez a uno de sus más representativos analistas.

Diario UNO entrevistó al expresidente del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), quien se mantiene al tanto de lo que ocurre en el espectro político.

—¿La noticia del aspirante a colaborador eficaz que sindicó a Jorge Barata como aportante a la campaña de Lourdes Flores le resta credibilidad al Partido Popular Cristiano?

—La información que Lourdes Flores ha dado es que ella ha establecido contacto con algunos donantes de fondos para su campaña, en el 2006 y el 2010. Ella lo encuentra como una conducta no reprimible porque eran relaciones de índole político. Pero hay una crítica que ella emana contra Horacio Cánepa.

Me parece que en estos casos debería abrirse una investigación. Si existe un ciudadano que considera tener elementos de juicio para incriminar a Lourdes Flores, habría que conocer estos argumentos y de ser corroborados se procederá a abrir las investigaciones que corresponden.

—El PPC era uno de los últimos partidos tradicionales al que no se le conocía indicios de corrupción.

—Pero la misma Lourdes Flores dice que desde hace 25 años tiene una relación con donantes de fondos. Ella encuentra habitual su conducta.

—Javier Velásquez Quesquén confesó la ya conocida alianza del Apra con Fuerza Popular pero los fujimoristas y apristas lo niegan ¿esto terminará por desacreditar al Apra?

—En la última encuesta de Datum, el Apra es el último partido por el que votaría la mayoría de peruanos.

—¿Porqué negar lo innegable?

—Porque tiene implicancias en su conducta partidaria; Mulder niega todo tipo de alianzas con el fujimorismo pero él formaba parte de la Mesa Directiva del Congreso. Eso es el fujiaprismo o aprofujimorismo. Yo digo lo mismo ¿porqué niegan algo tan evidente?: Ambos se aliaron en las votaciones y en los blindajes.

—La historia los delata

—Así es; también se aliaron con la Unión Nacional Odriísta o la famosa convivencia con Manuel Prado. Sus alianzas siempre fueron con la derecha.

—Pero Velásquez Quesquén dijo que la alianza se acabó; le dieron fin. Pareciera que quieren zafar cuerpo por el desprestigio del fujimorismo.

—La historia del Apra parlamentario dice que cada vez que se alía a una fuerza política, termina liquidándola. Cuando ellos hacen alianzas políticas, sus aliados terminan en la ruina; esa fue una precaución que no tomó el fujimorismo; se dio el abrazo del oso con el Apra.

El Apra le saca la médula espinal a sus aliados y no nos sorprenda que buscarán aliarse con otra agrupación; en todo caso, la ciudadanía le responde con un muy bajo índice de aceptación.

—Ahora con el fujimorismo debilitado, se reflejará en la próxima Mesa Directiva y en las Comisiones del Parlamento.

—Coincido con usted; ha sido un duro golpe para el fujimorismo. No creo posible que Fuerza Popular tenga un sitio en la próxima Mesa Directiva.

Incluso, la revelación de que Segundo Tapia, vicepresidente del Congreso, tiene a dos sobrinos laborando en su despacho y a la vez era el campeón de la lucha contra el nepotismo, indica que esa fuerza carece de toda posibilidad de “repetir el plato” en la Mesa Directiva.

Esperemos que cambie la correlación de fuerzas y haya mayor posibilidad de trabajar. Lo que sí es evidente es que en agosto ya no habrá mayoría de Fuerza Popular en las principales comisiones.

—Existen fujimoristas periféricos y “topos”; ¿con esta presencia no se corre el riesgo que el Fuerza Popular recobre poder?

—Lo que ha sido letal es el referéndum. En el momento en que la ciudadanía votó en más de 90% para que no haya reelección congresal, se ha producido un “tocata y fuga” en el fujimorismo.

Como saben que no van a regresar ya no necesitan apoyar a nadie. Su lideresa está presa, están en el más absoluto desarraigo político. Esto ha estallado y es evidente que no regresarán más, ni siquiera el 2026. Estamos observando la inexorable muerte del fujimorismo.

—¿Y Cambio 21 no podría ser ese fujimorismo renovado?

—Seguramente aparecerán nuevas caras y tratarán de embellecerse pero la memoria colectiva los tendrá siempre presente. Han tenido tal cantidad de errores políticos que es muy difícil que la ciudadanía los olvide.

Sin embargo, siempre están latentes Martha Chávez, Carmen Lozada y otras personas que representaron la primera etapa del fujimorismo; todas ellas podrían estar dando vueltas.

—¿Ese sería el fujimorismo periférico?

—Así es. En realidad ese “fujimorismo periférico” es “la pepa”, el núcleo duro de este grupo político que ha producido tanto daño al país.

—La izquierda se ha divido con el tema de la crisis venezolana y algunos de sus líderes opinan de acuerdo a la presión mediática.

—Ninguno de los partidos, sectores o grupos de izquierda tiene como modelo el sistema político neofujimorista de Nicolás Maduro; eso lo aclaro. En lo que sí están de acuerdo todos es rechazar la injerencia de otros países en los asuntos venezolanos.

Lo que sí hay es que algunos grupos, por vasallaje ideológico o por el error de no comprender la situación actual, pueden estar alimentando una sujeción a una idea de cómo deben hacerse las cosas que no corresponden al proceso.

Otra cosa de la que todos también están de acuerdo es la inviabilidad de una intervención militar norteamericana en Venezuela.

—¿Qué es lo que le falta a la izquierda peruana hoy?

—La izquierda no se define por lo que pasa afuera sino por lo que pasa adentro y adentro se define cuando un modelo neoliberal es implacable, ha traído una situación difícil con ingresos económicos muy bajos y una muy baja satisfacción de las necesidades fundamentales del país y para la mayoría de peruanos.

—¿Hay posibilidades para que la izquierda tenga mayor peso en la esfera electoral?

—En la última encuesta, el Frente Amplio y Nuevo Perú, juntos hacen 20%, la izquierda radical 10% y por ahí algo más. Estamos hablando de una fuerza que bordea el 40% del país.

No digo que todos ellos se van a unir pero hoy en día, en el contexto actual, la izquierda es la fuerza mayoritaria del país porque puede aglutinar a otros sectores democráticos como la gente del sector progresista de Acción Popular.

Todo depende del talento, de la serenidad de los dirigentes políticos para conformar un gobierno popular de ancha base, con participación democrática y que todo esto sea un bastión de lucha contra el neoliberalismo.

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