Nuevos billetes que restan cinco ceros al bolívar entraron en vigencia este lunes en Venezuela, primera medida de un cuestionado plan de reformas del presidente Nicolás Maduro ante una devastadora crisis que forzó a millones a abandonar el país.
Caracas amaneció paralizada, en un día declarado feriado por Maduro para la adecuación de las plataformas bancarias.
La mayoría de los comercios permanecen cerrados. Sin embargo, después de haber estado suspendidas por más de 12 horas, las transacciones electrónicas se han reanudado paulatinamente en los pocos establecimientos abiertos: farmacias, panaderías y pequeños puestos de comida.
Los cajeros automáticos, a la vez, comienzan a dispensar los nacientes billetes.
«Todos estamos en lo mismo. Esperando a ver qué va a suceder», dijo a la AFP María Sánchez, comerciante de 39 años, tras hacer un retiro.
En los días previos, en medio de incertidumbre, hubo en Caracas y otras ciudades compras nerviosas hasta donde aguantó el bolsillo -golpeado por una hiperinflación proyectada en 1.000.000% para 2018 por el FMI- y largas filas en gasolineras ante un anunciado aumento de los precios.
Maduro sostiene que los nuevos billetes serán el punto de partida para un «gran cambio». La mayor denominación es de 500 bolívares (unos siete dólares en el mercado negro de divisas).
