Mientras crece el reclamo contra el cierre del jardín del Hospital Ramos Mejía, salen a la luz otros casos sobre maternales públicos en riesgo.
Achique en el jardín del Durand, cierre y mudanza en el Vélez Sarsfield y sugestivas derivaciones a CPI en barrios de Zona Sur.
Un caso destapó la olla. La confirmación del inminente cierre del lactario de la Escuela Infantil 6 del Distrito Escolar 6 –más conocido como “El Jardín del Ramos Mejía”, porque funciona en ese hospital- movilizó a toda la comunidad educativa y echó luz sobre un proceso más amplio, que implica un fuerte ajuste en el Nivel Inicial, allí donde más vacantes faltan. Cierres y traslados de otros jardines ubicados en predios hospitalarios, así como derivación masiva a Centros de Primera Infancia (CPI) –guarderías que dependen del Ministerio de Desarrollo y no de Educación- forman parte de un plan que ya comenzó y deja fuera del sistema educativo a bebés, niños y niñas de 45 días a tres años, violando el artículo 24 de la Constitución porteña.
El cierre confirmado por las autoridades del Ministerio de Educación es el del lactario de “El Jardín del Ramos”, que ya no apareció en el sistema de pre-inscripción online para el año que viene. El anuncio oficial indicó además que luego se cerrará la sala de deambuladores (bebés de un año) y luego la de dos años (aunque hay distintas versiones sobre esta última). En paralelo, las salas de tres, cuatro y cinco años serán trasladadas a un nuevo jardín que se construirá –aunque aún está en cero- en la llamada Manzana 66, que será un espacio verde fruto de la lucha de los vecinos de Balvanera. Es decir que de las 300 vacantes que tendría la nueva institución, alrededor de 200 ya estarían ocupadas por nenes y nenas mudados del Ramos.
El lunes último, la ministra de Salud de la Ciudad, Ana María Bou Pérez, recibió a delegados de Sutecba por este tema. En el encuentro, del que participaron la Asociación de Psicólogos, la Federación de Profesionales, un padre del jardín y delegados del hospital acompañados de representantes de la comisión directiva del sindicato, la Ministra argumentó que el cierre se debe a una «medida sanitaria», porque el jardín está dentro de un hospital e implica riesgos de contagio para los chicos y porque el edificio no está en condiciones. “Le refutamos todo. La ministra contestó que no hace falta que algún chico se haya contagiado, que es una medida preventiva. Pero el jardín tiene ingreso con entrada propia, no hay que pasar por el hospital. Y reformaron salas con presupuesto del CGBA. Se caía la argumentación que ellos tenían”, contó a este portal Norberto Gómez, uno de los delegados de Sutecba presente en esa reunión, donde además se solicitó un encuentro con la titular de la cartera de Educación, Soledad Acuña.
Lo cierto es que desde el ministerio de Educación confirmaron días atrás a Nueva Ciudad que dejarán de existir el lactario y la sala de deambuladores del jardín del Ramos (y negaron el cierre de la sala de dos). La justificación oficial fue que hay pocos chicos en esas primeras salas. Y el resto del jardín, dijeron, será trasladado a otro que se construirá. “Es una política de reemplazo de edificios que no sirven para jardín de infantes”.







































