La Plata se convirtió en foco de robos y asaltos.diariamente sufren robos o episodios violentos en algún lugar de la ciudad.los delincuentes no los importa nada.Según las víctimas de alguno de los robos que se an perpetrado en la localidad de La Plata.
LA PLATA.- Fue una pesadilla nocturna: una pareja de jóvenes que viven en City Bell se tuvo que arrojar por la ventana del primer piso de su casa cuando dos delincuentes forzaron la entrada y se preparaban para dar un robo, privándolos de la libertad. La casa tenía rejas en las puertas y ventanas y las víctimas fueron alertados por el ladrido de sus dos perros.
Los delincuentes se llevaron dinero en efectivo, agendas, celulares, billeteras y otros objetos de valor. Se fueron caminando y dejaron, una vez más, al descubierto la falta de seguridad que castiga a los distintos barrios de La Plata.
El hecho ocurrió durante la madrugada del sábado pasado en una casa situada en la calle 29 y 477 en Barrio Angosto, en la localidad de City Bell. Allí, Joaquín y su novia se despertaron por el ladrido de sus perros. Las mascotas alertaron de que algo extraño estaba ocurriendo en el jardín de entrada de la casa.
Joaquín se levantó y se dirigió a la ventana del baño para ver lo que pasaba. La perra, «ladra sólo por cosas importantes», dijo Luego la víctima de la entradera en declaraciones a la prensa. Se asomó y entonces pudo ver entre las penumbra de la noche cómo dos desconocidos forzaban la reja hasta poderla sortear
Joaquín peso que si gritaba podría poner en fuga a los delincuentes. Les gritó y dijo que iba a llamar a la policía. Pero los ladrones se rieron y siguieron con su trabajo para poder ingresar a la casa.
El hombre comenzó a ponerse nervioso: no sabía qué hacer. Desde afuera los delincuentes comenzaron a insultarlo sin importar nada. Actuaron con los rostros descubiertos -comento más tarde- y una vez frente a la puerta, la derribaron a patadas. «Los ladrones se mostraron super violentos», recordó Joaquín.
Fue entonces que el miedo se apodero de la pareja: su novia asustada abrió uno de los ventanales que dan a la calle y se arrojó, lastimándose la cara al caer. Joaquín, por su parte, esperó agazapado unos segundos para cerciorarse de que los ladrones subirían hacia ellos. Cuando escuchó los pasos en la escalera también saltó.
En el patio, corriendo en direcciones opuestas, cada uno hacia una vivienda vecina para pedir auxilio. A los delincuentes no los importó nada. No los siguieron y empezaron a registraron todos los espacios de la casa. «Se llevaron plata, agendas, billeteras, cualquier cosa que consiguieran cargar con sus manos. Parecían Papá Noel», comentó Joaquín.
Según las víctimas del robo, los delincuentes escaparon caminando, sin ningún problema. A los pocos metros fueron increpados por un vecino que asistió a la pareja. Los asaltantes, lejos de correr, arrojaron algunos de los artículos robados y continuaron a pie, «como si nada». Con el botín restante, cruzaron el arroyo por un puente peatonal y tomaron por calle 29, en dirección a 480.
Desde finales del año pasado, La Plata se convirtió en un verdadero foco de robos, entraderas y asaltos. El intendente Julio Garro no niega el problema pero hasta ahora lo ha podido llevarles soluciones a los vecinos que diariamente sufren robos o episodios violentos en algún lugar de la ciudad.




































