La Organización Mundial para la Salud (OMS) advierte que aproximadamente un 60% de la población mundial no realiza ningún tipo de actividad física.
Gran parte de ello se debe al predominio de otro tipo de actividades durante los tiempos de ocio y a una proliferación de los comportamientos sedentarios durante las actividades laborales y domésticas.
La inactividad física constituye uno de los problemas más grandes de la salud pública debido a sus consecuencias mortales. En medio de tan alarmante panorama, el running se presenta como una opción saludable para frenar diversas enfermedades.
Cáncer
El Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, en un estudio del 2016, demostró que la práctica habitual de una actividad física, como el running, se asocia con un menor riesgo de desarrollar 13 diferentes tipos de cáncer.
Según los expertos el riesgo de padecer algún tipo de tumor se reduje a un 42% en cáncer de esófago; 27% en cáncer de hígado; 26% en cáncer de pulmón; 23% en tumores renales; 22% en cáncer de estómago; 21% en el de endometrio; 20% en leucemia mieloide; 17% en mieloma múltiple; 16% en cáncer de colon; 15% en cáncer de cabeza y cuello. Así como 13% en tumores en el tracto rectal; 13% en cáncer de vejiga; y un 10% en el de mama.
Depresión
Por otra parte, la organización mundial Mental Health America describe la depresión clínica como una enfermedad grave y recurrente que afecta física y mentalmente nuestro modo de sentir y de pensar.
¿Cómo interviene el running en un paciente con depresión? Según una investigación de Stanton y Reaburn, tras un cruce de información con otros estudios, a través de la actividad aeróbica de moderada intensidad, durante tres veces a la semana, se evidenció una reducción de los síntomas depresivos en los pacientes.
El running es una alternativa de tratamiento económico y está libre de los efectos secundarios de los antidepresivos
Alzaheimer
Según investigaciones de la Universidad de Arizona, han informado que el running mejora la conectividad cerebral. Mediante imágenes de resonancia magnética, comprobaron que los cerebros de los corredores de larga distancia poseen mayor conectividad funcional que los individuos más sedentarios.
Si bien en la actualidad no hay formas comprobadas de evitar el deterioro mental o la enfermedad de Alzheimer, el informe señala que la evidencia es «alentadora» y los expertos esperan que estos cambios en el estilo de vida puedan llevar a un método más definitivo para evitar la enfermedad cerebral.
Beneficios cardiovasculares
Investigaciones de la Clínica Universidad de Navarra (España) observaron que realizar ejercicios físicos de alta intensidad, propio del running, previene en mayor medida el síndrome metabólico (conjunto de enfermedades que aumentan el riesgo cardiovascular), en comparación con ejercicios moderados o leves.
Diabetes mellitus
Un estudio afirma que realizar actividades físicas como caminar, trotar o andar en bicicleta, está vinculado con la disminución del riesgo de desarrollar diabetes mellitus y con la disminución de los valores porcentuales de hemoglobina glucosilada A1C. En la actualidad, la evidencia científica sobre el impacto de la actividad física, en la prevención y tratamiento de la diabetes mellitus, se traza como meta promocionar la actividad física como parte fundamental de los esquemas terapéuticos para dicha enfermedad.
Progresivamente, se debe estimular al paciente a alcanzar una frecuencia de 5 veces por semana o más, para maximizar los beneficios.







































