fbpx
Connect with us

Opinión

Hildebrant. «La auténtica dictadura era la del Congreso, régimen defensor de congresistas delincuentes»

Published

on

El cierre del parlamento peruano ocurrido el pasado lunes 30 de septiembre, ha marcado un nuevo hito en la historia de la sociedad peruana, un hecho trascendental que ha captado la atención del mundo entero.

Consumados los hechos, y como era de esperarse, el periodista Cesar Hildebrant, una de las iluminadas plumas del periodismo contemporáneo, se encargó a su manera, de plasmar con su talento, un importante capítulo de la historia del Perú que nos tocó vivir.

La columna de opinión de Hildebrant, titulada “Debo tragarme esas palabras”, vió la luz, el viernes 4 de octubre, y en cuestión de horas, fue agotada en su publicación impresa.

Compartimos la imperdible editorial del indiscutible referente del periodismo peruano

Perú: «Debo tragarme esas palabras»

por Cesar Hildebrandt (Perú)

La semana pasada denuncié que la mafia había dado un golpe de Estado y que al presidente Vizcarra “le faltó pueblo, garra, cojones, brillos, asesores, planes y sinapsis” para evitarlo.

Hoy tengo que tragarme esas palabras. Nada me complace más que saborear esa deglución remordida y reconocer que Martín Vizcarra hizo esta semana lo único que cabía hacer ante la embestida del aprofujimorismo, esa alianza forajida que hizo del Congreso un muladar.

Vizcarra intentó, ingenuamente y hasta el último momento, negociar, conversar, llegar a acuerdos mínimos. Confió en Salvador del Solar y este trató de obtener una agenda mínima de consensos. Nada pudo lograr. Un partido que procede de saqueadores autoritarios, como es Fuerza Popular, y otro que proviene de los grandes asaltos a caudales públicos, como es el Apra, no eran interlocutores confiables. Y lo demostraron.

Cuando la Comisión de Venecia todavía estaba en Lima, vino la orden desde el penal de mujeres de Chorrillos: el proyecto de adelanto de elecciones debía encarpetarse ¡ya!

¿Pero eso no debía hacerse en un pleno? ¿Pero no debían antes esperar el informe de la mismísima Comisión de Venecia?

-¡Carajo! -dijeron desde la prisión. ¡Esas son formalidades que no deben tenerse en cuenta!

Entonces, Rosita Bartra encarpetó el proyecto, impidió que hablaran quienes se le oponían en la Comisión de Constitución y, en medio del escándalo, cerró el trámite en tiempo récord. El diario “Expreso”, vocero de la derecha más vieja y del fujimorismo de toda la vida, tituló, triunfante: “Jaque Mate: Congreso hizo la única jugada que le quedaba contra el Ejecutivo”.

Vizcarra había recibido el enésimo mensaje del poder aprofujimorista, ese dúo penitenciario que tomó el Congreso no para producir legislatura sino para demostrar poderío y soberbia y sabotear las reformas propuestas desde el Ejecutivo y la lucha contra la corrupción empeñada desde el Ministerio Público.

Total, habían echado a Kuczynski. ¿Qué se creía el mestizo y provinciano Vizcarra? ¿Que él podría salir del yugo? ¿Qué no pasaría por la sumisión, el agachamiento, que no pagaría el delito de estar en Palacio que debía ocupar la hija de quien pudrió el país?

Hundido el proyecto del adelanto de elecciones, quedaba el siguiente paso del asalto final: el Tribunal Constitucional.

A Marianella Ledesma le ofrecieron quedarse si votaba por la libertad de Keiko. No aceptó. Había que sacarla. Había que expulsar también a Espinosa-Saldaña, otro réprobo. Por eso el apuro de infectar con su gente el TC.

No sólo era la libertad de Keiko la que estaba en juego. En nuestra pasada edición, Alonso Ramos describió por qué el TC era vital para el aprofujimorismo. Si Vizcarra se atrevía a cerrar el Congreso, lo primero que vendría –señalaba la premonitoria nota- sería una demanda competencial ante el TC, una apelación ante la OEA y una denuncia por delito de rebelión. Todo lo que el gamonal Olaechea, señor de sus viñedos, ha anunciado en estos días.

Volvamos al lunes histórico. El presidente de la república, convencido de que su destino era el basurero si asistía pasivamente al golpe de Estado metastásico impuesto desde una celda de Chorrillos, se jugó entero.

Y fue Salvador del Solar, que esta vez estuvo a la altura de las circunstancias, quien logró colarse en la sentina congresal para plantear, en los diez minutos que le cedió Gino Costa, la cuestión de confianza.

Para llegar a eso el primer ministro tuvo que aceptar la humillación de una puerta cerrada durante más de una hora, las advertencias de Olaechea, la zafiedad de la Chacón, las amenazas de la Alcorta en una escena sin precedentes y que, probablemente, no volveremos a ver jamás.

En fin, la cuestión de confianza estaba allí, dramáticamente formulada en menos de los diez minutos concedidos y a la espera de una respuesta.

Fue en ese momento que el fujimorismo cometió el peor error de su reciente historia.

Rosa María Palacios lo ha explicado para los profanos en derecho: “Discrepo con el presidente Vizcarra sobre una negativa exclusivamente fáctica de la cuestión de confianza. Esta también fue jurídica. Antes de poner al voto el nombramiento de Gonzalo Ortiz de Zevallos, el Congreso votó una cuestión previa. ¿De qué se trató? De decidir si el Congreso atendía la cuestión de confianza presentada por él presidente del Consejo de Ministros de forma inmediata (como fue solicitada) o si se rehusaba a atenderla y continuaba con el proceso de nombramiento de magistrados. La cuestión se puso al voto. Y 80 congresistas dijeron “no”.

Sus nombres quedaron en la pantalla. Fuerza Popular, sus aliados y la vicepresidenta se rehusaron a atenderla cuestión de confianza. Uso el verbo “rehusar” intencionalmente. No sólo porque eso es tácticamente lo que hicieron sino porque es el verbo exacto que usa la Constitución en el artículo 133 cuando dice: “si la confianza le es rehusada… se produce la crisis total del gabinete”. ¿Se votó o no se votó? Se votó. Y Salvador del Solar… perdió la votación y por mucho”.

Horas después, ante el aviso de que Vizcarra estaba dirigiéndose al país, el Congreso capturado por el crimen simuló una repentina aceptación de la cuestión de confianza con 50 votos a favor. Ya era tarde. Como dice Palacios: “La primera negativa era suficiente para que Salvador del Solar presentara su renuncia como le ordena la Constitución. Así lo hizo. El presidente Vizcarra solo tenía que decidir si usaba o no la facultad que le daba la Constitución en el artículo 134. La usó. ¿Cuál es el golpe de Estado si ellos mismos votaron para que cayera el gabinete Del Solar? La disolución del Congreso es la consecuencia directa del voto de más de 80 congresistas”.

-Es un golpe de Estado -dicen los que aplaudieron el auténtico golpe de Estado del 5 de abril de 1992 (la CONFIEP, la prensa que echa de menos a Fujimori, los “constitucionalistas” allegados a la mafia, los jurisperitos asustados por el “riesgo institucional”, los “analistas” que siempre demostraron ser benévolos con los desmanes del Congreso.

Por supuesto que lo que ha pasado no es un golpe de Estado. El verdadero golpe de Estado fue el que, tras perder las elecciones por un puñado de votos, decidió dar Keiko Fujimori el día en que anunció al país que, desde el Congreso, iba a cumplir con su programa de gobierno.

Y eso fue lo que hizo ante la debilidad culposa y trémula del señor Kuczynski. Y eso fue lo que quisieron hacer ahora. Lo que pasa es que Vizcarra no quiso pasar a la historia como un pobre diablo y dijo, a última hora, en los descuentos, ¡basta! No es que la disolución constitucional del Congreso sea una medida popular.

Eso, siendo importante, no basta. Es que se ha hecho respetando lo trazado por la Constitución. Vizcarra no ha querido ser aquel Belaunde Terry que fue devorado por el Congreso apro-odriista.

-Soy un demócrata-decía don Fernando, explicando así por qué no hacía uso del derecho constitucional que le hubiera permitido convocar nuevas elecciones parlamentarias ante la retahíla de censuras a ministros dictadas por la malhadada coalición de la derecha fisiocrática de aquel entonces. Todo eso terminó en un verdadero golpe de Estado, el de los militares reformistas que terminaron devolviéndole el poder, en 1980, a quien habían derrocado en 1968.Se trata de la primera disolución del Congreso no realizada por un gobierno de derechas sino por uno de centro.

Siempre fueron los sectores conservadores los que irrumpieron en el hemiciclo y apresaron o exiliaron a quienes encarnaban alguna herejía popular.

Dicen los socios tácitos del fujimorismo que Vizcarra es un dictador. Se trataría de un dictador muy original. Uno que propuso recortarse el mandato, uno que convoca a elecciones legislativas para enero, uno que no podrá reelegirse, uno que permite que Pedro Olaechea lo insulte todos los días, uno que no espera nada de la prensa (y mucho menos de la tele, masivamente contaminada), uno que no envía recados al Tribunal Constitucional, uno que no ha tocado ni el Poder Judicial ni el Ministerio Público, uno que no dijo ni palabra cuando su vicepresidenta “juró” como presidenta de la república en el Congreso disuelto (cargo que mantuvo durante 20 horas y al que renunció despavorida).

La auténtica dictadura era la del Congreso. Y ese era un régimen dedicado a defender a las universidades de las fachadas falsas, a los congresistas delincuentes, a la industria de alimentos que se negaba a los octógonos, a los financistas encubiertos de los partidos políticos. Vivíamos la intolerancia procaz de un Congreso cuya Comisión de Ética se hacía de la vista gorda cuando de sus compinches anaranjados se trataba o de comisiones investigadoras que declararon la santidad de Alan García y Keiko Fujimori, sus dos implícitos patrones. Sufrimos el espectáculo de un Congreso en el que Becerril era una estrella de la oratoria y la señora Bartra una experta en derecho constitucional, cuando la realidad es que ambos eran títeres de quien padece prisión por haber entorpecido la justicia y ordenado amedrentar a testigos del lavado de dinero organizado por Fuerza Popular.

No nos hemos librado de esta gente. Pero, por lo menos, ya no están en el Congreso donde alguna vez, en años pasados, destacaron la política, la decencia y hasta el brillo intelectual. La mejor imagen de esa fauna congresal que hoy gimotea por lo perdido y sigue amenazando a quienes se lo arrebataron en nombre de la Constitución es la de la excongresista fujimorista Esther Saavedra. Será imborrable su grito: “Yo estoy aquí por mi plata”. Tiene razón. Por su plata estaba allí. Por lo menos fue sincera.

¿Qué debemos esperar ahora? Haría mal el presidente Vizcarra si cree que el país le ha dado un cheque en blanco. Haría muy mal la izquierda si supone que es hora de patear tableros y plantear refundaciones.

La disolución legalista del Congreso obliga a Vizcarra a actuar con mucha cautela sobre tres puntos que bien podrían ser la agenda pos disolución. Quizá lo que la gente común espera es que el sistema de justicia siga funcionando y que la campaña contra la corrupción no se vea entorpecida. La consolidación de la reforma política y electoral -una que impida que 27% de los votos se convierta en el 65% de las sillas congresales- es otra tarea urgente que habrá que acometer en consonancia con los partidos que acepten integrarse al debate. Y el tercer punto es hacer ajustes en la economía, hasta hoy sometida al Vaticano liberal que encamaba el señor Oliva. Habrá que oír nuevas voces, propuestas razonables de otro linaje. El concepto del mercado arbitral debe salir ileso, pero la diversidad productiva, las tasas de interés y los programas sociales redefinidos no son incompatibles con el marco constitucional de 1993.

Es hora de probar sin temeridades, de renovar sin miedo, de apostar también por la gente.

En cuanto a Olaechea y sus secuaces, que sigan su comedia. La verdad es que son involuntariamente cómicos.

Fuente: HILDEBRANDT en sus Trece, viernes 4 de octubre de 2019

Opinión

Fujicongresista Lizarzaburu es repudiado por peruanos en el exterior por carta de disculpas al rey de España. VIDEO

Published

on

Dirigentes de algunos colectivos de peruanos residentes en el exterior(Pex), repudiaron al Congresista de Fuerza Popular Juan Carlos Lizarzaburu, por su misiva enviada al rey de España pidiendo disculpas por los comentarios del presidente Pedro Castillo durante la toma de mando el pasado 28 de Julio.

Electo Congresista PEX involucrado los pitufeos de campaña de Keiko Fujimori

Durante un conversatorio en las plataformas Ecos Latinos, alguno de los participantes incluso tildaron al parlamentario de sinvergüenza, al atribuirse la representación de todos los peruanos, cuando en realidad fue elegido con menos de 1300 votos. Así mismo,  anticiparon que promoverán una cruzada para declararlo persona no grata, ya que hasta la fecha no ha tenido un mínimo gesto en favor de sus electores.

«He enviado una carta al rey de España para disculparnos por las desatinadas palabras de presidente» @PedroCastilloTe en su discurso de la toma de mando» Escribió en sus redes sociales el parlamentario que durante el debate del voto de confianza al gabinete Beliido en el Congreso, se manifestó en contra del uso del quechua. 

 

carta de congresista lizarzaburo al rey de españa

DATOS. Lizarzaburu, de conocidos vínculos laborales con la multinacional Telefónica, llegó al Congreso con tan sólo 1,216 y esta involucrado junto a otras 23 personas en los sonados aportes fantasmas a la campaña de Keiko Fujimori en 2011. El fiscal del Equipo Lava Jato José Domingo Pérez, sospecha que el ahora congresista, entregó a su lideresa la suma de 10 mil 541 dólares provenientes de Odebrecht mediante la modalidad del pitufeo.

 

Continue Reading

Entretenimiento

LAS FUERZAS ARMADAS RENUNCIARON A BEJAR. ATANDO CABOS

Published

on

Análisis y opinión: por Miguel Espinosa

Héctor Béjar, renunció al cargo ministerial de la casa de Torre Tagle, como él afirma por la
presión del sector más “reaccionario” de las fuerzas armadas que sería la Marina de Guerra,
al argumentar sobre el origen de Sendero Luminoso. Mas allá de la opinión que pueda tener
uno de Béjar, y su supuesto izquierdismo que no es tal, (el abandono el camino socialista
por uno de administración del capital con una cuota no tan grande de intervención estatal),
que sería lo mismo, resumiendo en “CRIOLLO”: MANTENER EL ORDEN DE COSAS SOLO
CON LA DIFERENCIA DE QUE LOS SECTORES OBREROS MAS EMPOBRECIDOS EN
VEZ DE UN PLATO DE MAZAMORRA COMAN 2. Con el ingrediente cultural del
posmodernismo que se explicará más adelante con mayores detalles ya que este no es el
tema de la presente columna.
Al margen de lo que uno puede pensar o la postura política que uno puede militar, invitó al
ejercicio de los lectores basándose en el propio frío raciocinio y no al fanatismo (que es el
aspecto mas básico y animal de los seres humanos).
Argumente claramente que con la postura progresista y posmoderna de Béjar difiero
enormemente pero vamos propiamente a sus dichos.
El afirma que Sendero Luminoso fue una invención específica de la Marina. Bueno
evidentemente nunca se probaría esos dichos teniendo el estado de orden institucional
actual donde las fuerzas armadas son las que tienen las armas, lo cual no quiere decir que
sea algo delirante o descabellado sus afirmaciones. Incluso el expuso las razones que salen
propiamente del sentido común. En este aspecto no puedo estar en desacuerdo con él.
Como una organización que se dice llamarse marxista-leninista puede tener en casi el total
de sus víctimas a gente de la clase obrera y no de la burguesía? ( miembros de la extinta
izquierda unida de Barrantes Lingan , líderes sindicales , líderes ronderos , pobladores
rurales organizados en comunidades rurales)Son datos de la comisión de la verdad . Cómo
es posible que una persona como Abimael Guzmán que lidera una organización que le
declara la guerra al estado burgués peruano no sepa lo que es la clandestinidad o no tenga
idea de ello? Grabarse bailando ZORBA EL GRIEGO con sus correligionarios leales y
además encima dejar documentos enteros que son muy importantes de su propia

organización? Es la verdad sospechosísimo, y uno se preguntaría o esto fue una puesta en
escena teatral en su versión mas macabra o en todo caso es el mas tonto del mundo ( por
no decir una palabra muy peruana que empieza con C), es una de esas dos posibilidades. Poco antes de su famosa captura Abimael Guzmán en 1992 estuvo en otra casa de seguridad  en donde uno de sus
colaboradores (Felixiano, que fue capturado años más tarde ) comentó que poco antes del
golpe de Fujimori el 5 de abril de 1992, el había recibido en una de las “casas de seguridad”

(donde estaba el propio Guzmán ) que había recibido una nota anónima de advertencia en
el que les advertían que las fuerzas del estado iban a capturarlos y que ya tenían
identificada esa misma casa de seguridad y por supuesto se fueron a otra. Es evidente que

Fujimori quería la justificación del golpe y que por supuesto lo concreto como se sabe por
historia. Si fue la primera posibilidad en la que se inclina Héctor Béjar y yo mismo
estaríamos hablando de una mentira, una de las mas maquiavélicas  y sangrientas
en la historia del Perú, porque sin caer en demagogias, la cifra de víctimas de esos acontecimientos podría llegar hasta los cientos de miles porque aún hay decenas de
víctimas en fosas comunes que no han sido descubiertas.

Video referencia.

&;

Continue Reading

Opinión

Hildebrant: ¿Qué periodista de Willax le escribió, lo que casi no podía leer este infeliz?

Published

on

El periodista y líder de opinión César Hildebrant, se refirió de manera muy crítica a todos los candidatos a presidente del Perú, en especial al los que conforman el arco conservador como Rafael Santos, a quien tildó de «sicario oral» del «infeliz ultra conservador Rafael López Aliaga.

En su última publicación titulada «VERGÜENZA», el experimentado hombre de prensa se encargó, desde su óptica, de evaluar la participación de cada uno de los candidatos en los debates organizados por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).

 

Fiel al estilo que lo caracteriza, Hildebrant, también se encargó de hacer su propia lectura de las opciones de izquierda que se han presentado a la contienda electoral cuya primera vuelta tendrá lugar el próximo domingo 11 de abril.

En es sentido concluyo que los candidatos Ciro Gálvez y Pedro Castillo, representanta el  «folklorismo de izquierda que la derecha necesita». Una izquierda así de aldeana, así de ensimismada.[…] Ni Gálvez ni Castillo aspiran a la presidencia. Lo que quieren es una mención en cursiva al pie de alguna página. Estoy convencido de que ni siquiera eso lograrán. Escribió.

 Mira: «Señora. Su chusquedad mental ya no seduce» la demoledora carta de Hildebrant a Keiko Fujimori

Respecto a candidatura de Keiko Fujimori, quien según los últimos sondeos de intención de voto se encuentra en entre los primeros cinco lugares, Hildebrand puso énfasis en el cinismo que encierra su propuestas respecto al lucha contra la corrupción y expresó su vergüenza  de que  esta «expresión del herpes fujimorista intente por tercera vez apoderarse del Perú para hacer con él lo mismo que hizo su padre delincuente, dice mucho y mal de nosotros. Dice lo peor de todos nosotros. Dice, en suma, que la ignorancia tiene un lado políticamente repugnante».

A continuación  la columna de Opinión de Cesar Hildebrant publicada en el semanario «Hildebrant en sus trece»

VERGÜENZA. Pero no la ajena, esa que no nos toca ni lesiona. En este caso es vergüenza paisana, nacional, nostrísima.

Vergüenza de llegar a los 200 años de república con candidatos como Rafael Santos, sicario apenas oral de Rafael López-Aliaga. ¿De dónde sale un tipo así? ¿Cómo se fabrica ese aspecto de ruindad? Como diría un huachafo: Santos sale de las entrañas mismas del Perú. Son los buscones que hemos creado malbarateando la política y vendiéndosela a los pobres diablos por un plato de lentejas. Somos un país equivocado.

Vergüenza por López-Aliaga, que de célibe empeñoso pasó a ser virgen cerebral, que de millonario en concesiones pasó a ser indigente de ideas. ¿Qué periodista de Willax le escribió, con letra enredada, lo que casi no podía leer este infeliz? ¿A quién creyó que podía engañar recitando fichas ajenas? La derecha peruana de talante religioso y ultracatólico alguna vez tuvo a José de la Riva Agüero y Osma como representante. Ahora debe contentarse con López-Aliaga. Es como pasar de un Mercedes a un triciclo cargado de chatarra.

Vergüenza por Hernando de Soto, que conmovió con su trémula vejez y sus delirios de protagonista retroactivo. Es una buena persona, un ensayista reconocido, un intérprete novedoso de cierto aspecto de la realidad peruana, pero el tiempo ha hecho su malévolo trabajo y el resultado es este monólogo refundador que no se sabe qué quiere decir, a dónde se dirige, qué metas persigue. Un gobierno de De Soto sería como el que en Alemania presidió, anciano y enfermo, Paul von Hindenburg y que terminó, como ya sabemos, con Hitler en el poder. La llamada república de Weimar duró quince años en Alemania. La nuestra, tan frágil como aquella, lleva 199 años de existencia.

Vergüenza por César Acuña, que demostró por qué tiene que plagiar tesis y libros. El milagro económico del Perú no es el PBI mentiroso ni la reducción, oficial y deleznable, de la pobreza. El verdadero milagro es que un semianalfabeto pueda fundar universidades que lo hacen millonario y poderoso.

Vergüenza por Ciro Gálvez y Pedro Castillo, representantes del folklorismo de izquierda que la derecha necesita. Una izquierda así de aldeana, así de ensimismada, así de telúrica, es la que puede arrancar algunos aplausos condescendientes en el periodismo tradicional. Ni Gálvez ni Castillo aspiran a la presidencia. Lo que quieren es una mención en cursiva al pie de alguna página. Estoy convencido de que ni siquiera eso lograrán.

Vergüenza por Alberto Beingolea, que dijo como metralleta todo lo que la derecha bruta y achorada dice despacito para que la entiendan bien. O sea: el-Estado-es-malo, lo privado-es-buenísimo, la-Constitución-fujimorista-no-se-toca. Chancón de a 20, Beingolea tiene la inteligencia de los siervos obedientes y recita de paporreta lo que Luis Bedoya Reyes improvisaba como el Pinglo del argumentario conservador que era. Cree Beingolea que estamos en el siglo pasado y que la derecha debe seguir con su mensaje inmovilista y terco. Ignora este señor que la casa matriz del partido que él representa, es decir, Alemania, ha empujado a la Unión Demócrata Cristiana hacia el centro y que ese viraje es el que ha permitido a la señora Merkel gobernar desde el año 2005. Beingolea cree que Pedro Beltrán está vivo y que si repite teatralmente la lección en público será entrevistado por la revista “7 Días”. Si supiera escribir, seguro que Beingolea le mandaría textos a Arturo Salazar Larraín, a quien también debe creer vivo y coleando.

Vergüenza por Keiko Fujimori, la cabal demostración de que mi país tiene vocación de podre. Escucharla hablar de sus propuestas para combatir la corrupción es como escuchar a Mesalina hablar de la castidad, como escuchar a La Rayo hablar de la honradez, como escuchar a Magaly Medina dar una cátedra sobre el derecho a la privacidad. Que esta expresión del herpes fujimorista intente por tercera vez apoderarse del Perú para hacer con él lo mismo que hizo su padre delincuente, dice mucho y mal de nosotros. Dice lo peor de todos nosotros. Dice, en suma, que la ignorancia tiene un lado políticamente repugnante.

Vergüenza por Ollanta Humala, que habló como si nadie recordara lo de Odebrecht y nadie supiera que su gobierno –el suyo o el de Nadine Heredia, no importa– fue uno más de los tantos regímenes avalados por la Confiep y los empresarios voraces que allí se parapetan. El señor Humala recibió el elogio de “El Comercio”, que así premió su “sensatez y moderación”. Lo que ensalzaba, en realidad, era la castración política que los nacionalistas padecieron desde que firmaron el compromiso aquel de ceñirse a los marcos constitucionales de 1993. Mario Vargas Llosa contribuyó a emascular a Humala. Quien realmente nos gobernó entre el 2011 y el 2016 fue Pichula Cuéllar.

En fin, vergüenza por Alcántara, que ratificó su inexistencia, y por Forsyth, que confirmó que los únicos palos que domina son los que al parecer le han dado para ser la pantalla de un nuevo seudónimo de la vieja derecha. Y mucha vergüenza por el fugitivo Vega, que leyó con voz de susto su adiós irrelevante. No hay nada peor que te vayas de donde no te han echado y que, encima, nadie te eche de menos. ¡Y pensar que alguna vez, en 1994, cuando vivía en Madrid, fui mensajero de Pérez de Cuéllar en Lima para alistar su candidatura por la UPP

Y mucha, pero mucha vergüenza por los periodistas que hicieron de moderadores y que se hicieron cómplices públicos del señor Santos en su exhibición de matón del barrio.
Los demás se portaron como candidatos y cada quien juzgará sus propuestas, la viabilidad de sus promesas, la consistencia de sus planes.

Lo único que puedo añadir es que esta elección terminaría de ser una pesadilla si en este momento, al escribir estas líneas, la segunda vuelta fuera un coto exclusivo de la derecha y la centroderecha. Debemos agradecer que haya una opción de izquierda para la hora de las definiciones. No importa lo que diga la caverna de siempre ni cuánto quieran manipular las encuestadoras. No hay que tenerle miedo a quienes nos impusieron, con tanques en la calle, el neoliberalismo sin hospitales ni oxígeno ni ucis. No habrá segunda vuelta de verdad ni debate serio al que asistir si la izquierda no tiene una representación. Piénsenlo bien. He llegado a este convencimiento después de una profunda reflexión y tras leer la columna que Pedro Francke publica en esta edición. Ese texto supone un compromiso público de no repetir en el Perú experiencias desdichadas como la del chavismo ni ensayar entre nosotros la ingeniería social, siempre opresiva, del socialismo de raíz marxista.
(Hildebrandt en sus Trece).

Continue Reading

Virales Ecos

INTERNACIONALES

LO MAS VISTO DE ECOS