En un gesto de soberbia y de casi una “declaración de guerra”, el fiscal de la Nación, Pedro Chávarry Vallejos, aseguró ayer que su permanencia en el cargo se debe a que es un luchador contra la prensa e intereses oscuros.
Vano intento de desligarse de su hipoteca total a la alianza aprofujimorista que lo salvó interesadamente en toda la línea.
Chavarry difundió su autoelogio vía Twitter, pese a que todo el país conoce que fue protegido de graves cargos de corrupción y crimen organizado solo por la prepotencia del número de sus amigos fujimoristas y apristas del Congreso, a quienes realmente les debe el puesto. Su presunta condición de luchador no aparece por ningún lado.
VERDADERA AMENAZA
Así mismo, vía su cuenta personal en Twitter, anunció a sus enemigos políticos que la verdad se abrirá paso en los casos “Lava Jato” y “Chinchero”; pero calló en siete idiomas sobre los casos “CNM Audios” y “Los cuellos blancos del puerto”.
En estos dos últimos fue implicado directamente junto a su amigo, el exvocal supremo César Hinostroza y otros miembros de la presunta organización criminal, como la rama de copamiento del Ministerio Público.
En un segundo tuit, Chávarry advirtió a ONGs, medios de prensa y empresarios que con “propósitos oscuros” trataron de sacarlo del cargo, que sus intereses no seguirán ocultos por más tiempo, otra amenaza.
BRAVATAS
Hay quienes consideran que con su alusión a la próxima verdad sobre el caso “Chinchero” Chávarry pretendió amenazar nuevamente al propio presidente Martín Vizcarra, por su vinculación con la firma de una adenda del contrato principal para la ejecución de la obra.
No obstante, Vizcarra fue excluido del caso y su investigación archivada.
Su mención al caso “Lava Jato”, fue tomada también como amenazas al expresidente Ollanta Humala y a su esposa Nadine Heredia, al expresidente Pedro P. Kuczynski y a la exalcaldesa de Lima, Susana Villarán, puesto que en la gama de procesados, Keiko Fujimori (actualmente detenida preliminarmente) y Alán García Pérez, resultan sus amigos y, por tanto, sus protegidos.
Sin embargo, sus bravatas, específicamente sobre “Lava Jato”, no concuerdan con el grave problema de la inexistencia de un acuerdo de colaboración eficaz con Odebrecht, que dificulta precisamente que la verdad se abra paso en ese megacaso de corrupción.
SU SALVATAJE
El caso de Chávarry es uno de los que más rechazo genera en el país por la pronta confirmación de su inclinación a favorecer al fujimorismo y al Apra.
Y, también, porque parece una reedición del caso de la nefasta exfiscal de la nación Blanca Colán Maguiño que actuó por muchos años como marioneta de Vladimiro Montesinos en el poder.
INFORME AL TACHO
El informe que lo acusaba fue ayer al archivo por 17 votos de Fuerza Popular y del Apra contra 10 de congresistas de las otras bancadas.
Simplemente el presidente de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales, el fujimorista César Segura, pidió que se confirmara la decisión tomada por su grupo de amparar totalmente a Chávarry.
El ponente del caso, el congresista Juan Sheput, de PPK, reiteró que las mentiras públicas del imputado sobre sus maniobras con el juez supremo César Hinostroza para asegurar su ascenso a Fiscal de la Nación sí constituyen infracción a los artículos 3, 39, 44, 45 y 158 de la Carta Magna.
También insistió en que Chávarry es un imputado por la propia Fiscalía anticorrupción del Callao, como presunto miembro de la organización criminal “Los cuellos blancos del puerto”.
Aunque Sheput recibió el respaldo de representantes de las bancadas de Nuevo Perú y Frente Amplio, todo resultó en vano.
Mientras esto ocurría en el Congreso, colectivos ciudadanos realizaban un gran plantón frente a la Fiscalía exigiendo la salida de Chávarry.








































